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Ho’oponopono: ¿para qué sirve y cómo se practica?

Ho’oponopono

Ho’oponopono es una filosofía hawaiana muy antigua que significa “corregir o enmendar un error”. En su definición más sencilla, se trata de una técnica de resolución de problemas. Parte de la premisa de que todo lo que ocurre en nuestras vidas es un reflejo de nuestro interior, como si el mundo fuese una pantalla y nosotros fuésemos el proyector de la película.

Este arte ancestral se originó en las islas del océano Pacífico. Sugiere que todo lo que experimentamos en la vida responde a memorias inconscientes, tanto negativas como positivas. Esto quiere decir que cuando tenemos un problema o nos enfrentamos a una situación adversa, simplemente estamos “proyectando” esa memoria en nuestra realidad. Las memorias pueden venir de situaciones que vivimos de niños, heredadas de nuestros ancestros o incluso de vidas anteriores. Siguiendo la metáfora de que la realidad es una película, en la medida en que limpiamos “el proyector” la trama cambia.

Ho’oponopono y la divinidad

Durante miles de años era un arte que se transmitía de generación en generación en las comunidades hawaianas y polinesias. Gracias a Morrnah Simeona, una sacerdotisa y sanadora natural, la técnica se actualizó para que pudiese ser adoptada por la sociedad occidental. Ella se encargó de difundir las enseñanzas del Ho’oponopono de forma fácil y accesible, sin que la filosofía perdiera su esencia.

“El principal propósito de este proceso es descubrir la Divinidad dentro de uno mismo. Ho’oponopono es un profundo regalo que nos permite desarrollar una mutua relación con la Divinidad dentro de nosotros y aprender a pedir que en cada momento, nuestros errores en pensamiento, palabra, acto y acción sean limpiados. El objetivo de este proceso es esencialmente lograr la libertad, la completa libertad del pasado”, palabras de Morrnah Simeona.

Lo siento, perdóname, gracias, te amo: las 4 frases mágicas

El Ho’oponopono nos dice que ante cualquier problema, lo primero que debemos hacer es aceptar nuestra responsabilidad. Esto no quiere decir que seamos culpables de lo que está ocurriendo, sino que de alguna manera hemos contribuido a que la situación exista (incluso de forma inconsciente). Para empezar a sanar hay que aceptar lo que está ocurriendo y hay que conectarnos con nuestra esencia divina. Esto no tiene que ver con religión, sino con desviar la soberbia de lo que controla o alcanza a comprender nuestro raciocinio hacia una fuerza o energía superior.

“Lo siento, perdóname, gracias, te amo” son las palabras que el Ho’oponopono sugiere para liberar las memorias erróneas. Se pueden decir de forma suelta o como una frase completa. No es necesario repetirlas en voz alta, basta con hacerlo mentalmente. Repetirlas significa darle permiso a la divinidad para corregir o limpiar los problemas.

Desde un punto de vista energético, las palabras funcionan porque en vez de aferrar nuestra atención al problema lo estamos “soltando”, permitiendo que esa vibración se limpie. Las cuatro frases y sus significados tienen una frecuencia muy alta.

¿Qué significa cada frase de Ho’oponopono?

  • Lo siento significa que admitimos y sentimos, en lo más profundo de nuestra existencia, que ocurrió o está ocurriendo algo no deseado. Significa aceptar la realidad y a la vez reconocer el dolor o el pesar que ha causado, ya sea en nosotros o en alguien más.
  • Perdóname significa aceptar nuestra responsabilidad, incluso si no recordamos o no comprendemos de dónde viene el problema. Lo que hacemos al repetir esta palabra es pedirle disculpas a nuestro niño o niña interior (a nuestro cuerpo emocional) por hacerlo experimentar dicha realidad dolorosa. Pedir perdón, perdonar al otro y perdonarse a sí mismo por haberse puesto en esa situación es liberador.
  • Gracias significa permitir la sanación. Agradecer la oportunidad de liberar o corregir ese error de pensamiento, de acto o de palabra. Dar las gracias implica recompensar a la energía, permitiendo que la armonía y la abundancia de memorias positivas fluyan de vuelta hacia nuestra realidad.
  • Te amo significa reconocer la energía más positiva que vive en nosotros, como una fuerza creadora y restauradora. Implica transmutar todo lo doloroso en luz, en energía limpia, en amor incondicional. Es reconocer la unión de todos los seres en la creación. Es amarse a uno mismo, a los demás, incluso a los enemigos o al problema del que queremos liberarnos.

¿Cómo practicar Ho’oponopono?

Las palabras pueden repetirse como un mantra durante el día. Se pueden decir al andar por la calle, en el metro, conduciendo en el coche, haciendo deporte, mirando una película, duchándose, cocinando… las opciones son inagotables. No es necesario sentirlas. Mabel Katz, una de las máximas promotoras del Ho’oponopono en el mundo, compara la técnica con la tecla “borrar” de un ordenador. Al presionarla para eliminar un archivo no deseado no es necesario saber exactamente qué se está borrando dentro del sistema operativo, ni sentir lo que está ocurriendo.

Por ejemplo, si vamos andando por la calle y coincide que somos testigos de un accidente de tránsito, podemos hacer Ho’oponopono para borrar lo que sea que hay en nuestro interior que está contribuyendo a crear esa situación. Lo mismo ocurre con problemas mundiales, podemos hacer Ho’oponopono para ayudar a causas enormes. O bien, podemos hacerlo para mejorar nuestra vida. Tampoco es necesario practicar la técnica solo cuando nos enfrentamos a un problema, de hecho se recomienda practicarlo todo el día. Entre más memorias negativas limpiemos, más alta será nuestra vibración y más hermosa será nuestra realidad.

Ho'oponopono

Ho’oponopono y el Dr. Ihaleakala Hew Len

Uno de los discípulos de Morrnah Simeona fue el Dr. Hew Len, también hawaiano. Él se encargó de comprobar la técnica del Ho’oponopono en el Hospital Estatal de Hawái. Había un pabellón de pacientes psiquiátricos, considerado por muchos como el ala más peligrosa y desagradable del recinto. Cuando el Dr. Len entró a trabajar allí pidió hacerlo desde un despacho. En vez de ver a los pacientes cara a cara, solicitó sus expedientes en papel.

Fue haciendo Ho’oponopono con uno por uno, borrando las memorias erróneas que existían en él mismo que a la vez contribuían a crear esa realidad tan sórdida en los pacientes. Poco a poco los enfermos fueron mejorando, puesto que todo está conectado. Las dosis de medicamentos disminuyeron, quienes tenían que estar encadenados empezaron a caminar libremente e incluso algunos pacientes fueron dados de alta.

¿Creer o no creer en el Ho’oponopono?

Las experiencias de Morrnah Simeona y el Dr. Hew Len son fascinantes, sin embargo, palidecen ante la cantidad de historias positivas que la técnica genera alrededor del mundo. Millones de personas practican esta filosofía de vida. Una de las razones tiene que ver con la accesibilidad. Resulta muy fácil incorporarla a la rutina, no requiere de ningún otro conocimiento más que la disposición de hacerlo. Para muchos es una especie de meditación.

La mejor manera de comprobar si funciona o no funciona es experimentándolo en carne propia. Lo más importante del Ho’oponopono es el reconocimiento de la divinidad. No es el cerebro quien se encarga de borrar las memorias erróneas que se convierten en problemas. Es esa energía o fuerza superior que muchos llaman Dios, Alá, Naturaleza, Buddah, Universo… El nombre de igual.

Ho’oponopono para resolver problemas

Una de las fallas más comunes al practicar Ho’oponopono es crear expectativas. A veces el ego humano quiere resolver los problemas a su manera. Sin embargo, al buscar el control los resultados se contaminan. Ho’oponopono propone soltar las expectativas. Cuando el ego interviene y quiere dictar el camino y los resultados, es el momento ideal de empezar. Hay que repetir “lo siento, perdóname, gracias, te amo”. O simplemente “gracias, gracias, gracias” o la palabra que más resuene con la persona en ese momento. Es una forma de soltar el control y permitir que ocurra “lo correcto y lo perfecto”.

Por ejemplo, cuando nos invade un pensamiento negativo o cuando estamos arrepentidos del pasado o preocupados por el futuro, el Ho’oponopono funciona de maravilla. Es como meter el freno de mano a la mente ego. Si no le ponemos un alto a veces nos puede llevar a lugares muy oscuros y a sentimientos destructivos, pero con Ho’oponopono se puede llegar a un estado de paz interior. Al principio es complicado de lograr, pero entre más se practica resulta más fácil. Se trata de un arte disponible para todos, a cualquier hora del día y bajo cualquier circunstancia.

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